domingo, 27 de septiembre de 2009

LA ACTUALIDAD DE LA NOBLEZA

Escribe unas muy juiciosas líneas don Francisco Javier Terán Conde, distinguido amigo, muy devoto de nuestras ciencias, autor del blog Reales Sitios del que en alguna otra ocasión se ha hablado en este espacio virtual.Las que siguen son sus palabras:

Estimado José Juan:

Te escribo porque he leído lo que pronunció el Excmo. Sr. Doctor Don Alfonso de Ceballos-Escalera y Gila, Marqués de la Floresta en la conferencia "Reflexiones sobre la Nobleza Española del Siglo XXI", en el que alabo su opinión sobre la Ley 33/2006 de Igualdad del Hombre y la Mujer en los Títulos Nobiliarios.

No puedo decir lo mismo sobre la injusticia del Real Decreto 222/1988, que se sacó el gobierno de las leyes del toro, sobre la Rehabilitación de Títulos Nobiliarios siempre que no hubiese incurrido en caducidad durante 40 años, ya que los títulos no están sujetos a ninguna caducidad y ha sido una novedad en la legislación nobiliaria, al igual que el parentesco en sexto grado.Pero una de las cosas que más me llamo la atención fue lo que dijo sobre la abolición de los privilegios de la Hidalguía, aprobado por las Cortes Constituyentes de Cádiz en 1836. Debo decir que lo que se abolió fueron los privilegios fiscales como no pagar los tributos a la Corona Española, acceder a cargos del estado noble, enrolarse en el ejercito, entrar mediante pruebas de nobleza en instituciones como el Real Seminario de Nobles de Madrid y probar en las Reales Chancillerias la Hidalguía de sangre mediante rigurosísima línea recta de varón. Así, los que ostentaban la dignidad nobiliaria antes de 1836, siguieron siendo hijosdalgo o diviseros de los ilustres solares de Tejada y Valdeosera, debido a que la legislación española no reguló ni se pronunció sobre la Nobleza no titulada.

También debo decir que los 40 años para alzar la rehabilitación del título, surgió, como se comentó, debido a que en los Reales Decretos de 1912, 1915, 1922 y 1948, el Ministerio de Justicia exigía sólo el parentesco entre el solicitante y el último titular de la dignidad nobiliaria. Llegada la restauración monárquica, muchos nobles y personas con pretensiones se dedicaron a rehabilitar títulos que no existían, hacer árboles genealógicos falsos, obtener títulos de los que no tenían mejor derecho.Así, por culpa de unos cuantos, los que pretender ahora devolver a la vida una merced de su familia, por Ley, no se lo permiten.

Lo mejor que hizo la justicia respecto a los 40 años, es establecer que se consolide un título nobiliario en una rama si el titular lo ostenta ininterrumpida y pacíficamente estos mismos años.

Un Abrazo

Francisco Javier Terán Conde